El valor estratégico del humor blanco

Desde el principio de los tiempos hasta nuestros días el ser humano ha pasado por diferentes etapas evolutivas, de todas ellas la que marco un antes y un después fue la invención de los signos para comunicarse, las señales, el lenguaje… Y desde entonces ha deseado ser racionalista y ha vivido con la ilusión de que lo era. En los últimos 20 años (que no es nada!) hemos dado un paso atrás para apreciar que nuestro mundo emocional es el gran protagonista en cada una de nuestras decisiones.

Tengo que decir que Descartes ha dejado de ser estratégico, “emociona luego existes” es el nuevo lema. En estos tiempos tan complicados la mayoría de los directivos se ríen poco, quizá no encuentren motivos o no miran donde deben. Ahora están centrados en lanzar mensajes de demanda; de esfuerzo, sacrificio, apretarse el cinturón… Las empresas se llenan de pena, de negativismo, de lamento. Sin embargo, salir de las dificultades requiere innovación, entrega, ilusión… Todas estas cualidades son muy difíciles de encontrar en los tiempos actuales.

En occidente llevamos siglos concediendo a la razón el poder de arreglarlo todo. Ahora estamos empezando, con mucho esfuerzo, a pensar en la transcendencia que tiene la actitud; cambiamos si queremos cambiar, y si queremos podemos. Esta recia cultura nuestra nos llevó a infravalorar el humor, ¿quién concede al humor un poder estratégico? Casi nadie. Se le conceden poderes lúdicos, terapéuticos, pero seamos serios, ¿qué poder estratégico tiene el humor?

En el ámbito social el humor puede ser utilizado estratégicamente para ganar la atención de alguien, para resultar el centro de atención, para agradar… De hecho todos sabemos que una de las cualidades que apreciamos en nuestra pareja es que nos haga reír. Parece que pudiese tener poder estratégico…

 

Si la empresa y el humor no se entienden es, en buena parte, por los antecedentes de éste. Para la mayoría “humor” consiste en reírse del otro, en sorprender sobre temas en los que existen diferencias marcadas de percepción y opinión como suelen ser los tópicos de: política, religión, sexo, machismo, racismo… Pero humor es saber reírse de uno mismo o de temas que no dividan a los receptores. El humor que sirve para agradar, para unir, para inspirar… Es un humor que se puede hacer con corbata, total, lo único que va a pasar es que esbocemos una ligera sonrisa.

Una persona en onda positiva está en mejor predisposición motivacional, ve, percibe y valora los aspectos positivos, actúa para construir, para desarrollar. ¿Qué pasaría si las empresas utilizasen el humor para que sus empleados tuvieran más motivación? Seguramente este planteamiento se acaba de encontrar con varias objeciones: “Las empresas serían un desastre y no trabajaría nadie”, “estarían todo el tiempo de cachondeo”, “no están los tiempos para que estemos contando chistes”…

Bien, todas esas objeciones son fruto de un pasado en la cultura del “no”, del miedo y en una concepción del humor populista, que es un tipo de humor, pero también hay humor pensado, respetuoso y serio. El humor blanco comparte características con el humor de escenario, sobre todo en sus fundamentos: “el humor es verdad y dolor”, cualquier cosa que nos haga reír dispone de estos dos componentes. El humor, como la literatura, la música… dispone de un método a través del cual producirlo, con estructuras, técnicas y formas de entrenarse.

¿Qué pasaría si diéramos la vuelta a cada cosa que nos plantea una dificultad en la vida?: “Que la salvaríamos”. Cualquiera que conozca a personas con dificultades físicas sabe que desarrollan una habilidad especial para reírse de ellos mismos, gracias a lo cual relativizan su situación, son capaces de aceptarla y superarla con su entorno gracias en parte al humor. Por tanto, el humor nos ayuda a superar las dificultades.

En los tiempos que corren dificultades nos sobran, ¿por qué no recurrimos al humor para ayudarnos a superarlas?. Creo que la respuesta correcta puede ser “porque no sabemos”. Llevamos siglos tan serios y racionales que no tenemos ni idea sobre cómo generar y utilizar el humor de forma planificada y estructurada. Nuestra cultura siempre ha estado mucho más cerca del drama que del humor. Tenemos una facilidad asombrosa para el drama. Hacer un guión dramático es muy sencillo: “una pareja joven tiene un accidente de coche y mueren, la siguiente escena son los niños huérfanos en casa esperando a unos padres que nunca llegarán…”. Dan ganas de llorar…

Intentar hacer lo mismo en tono comedia es mucho más complicado. Sin embargo, hay métodos y técnicas para hacerlo. Quizá dentro de unos años el humor se convierta en el octavo arte. Estamos tan afianzados en los 7 artes que 8 suena raro, pero nos haríamos a él con una sonrisa. El 8 es un número muy chulo, tanto, que cuando se tumba tiende a infinito.

Sin duda la base de la conducta es la emoción. Hay emociones que nos paralizan: miedo, pánico, pena… Otras nos activan negativamente: rabia, odio, envidia,… Y otras nos hacen actuar positivamente: el amor, la ilusión, la solidaridad… y el humor. ¿Cuánto tiempo y esfuerzo dedican las organizaciones a estimular estas emociones? Poquito, ¡como no son estratégicas! El resto de las emociones no hace falta estimularlas, aparecen solas.

En instituciones muy rígidas en cuanto a valores, normativa y estructuras tienen más miedo al sentido del humor de su personal que a cualquier otro aspecto, es más, su pulsión básica suele ser el miedo, por una razón, el humor genera creatividad e innovación y piensan (quienes las dirigen) que son difíciles de controlar, y no controlar, por su inseguridad y desconfianza, les da miedo.

El humor es estratégico en el mundo empresarial (igual que en el social) porque facilita la consecución de los objetivos con efectos secundarios constructivos. Porque estimula y despierta el camino estratégico; Ayuda a conectar, relativiza, da alternativas y favorece los procesos de decisión, a más alternativas mejores decisiones y mira siempre hacía delante con ilusión.

Los colores del humor

Desde el principio de los tiempos las cosas fueron complicadas, siempre hubo diversidad y complejidad. Una mezcla en constante evolución entre animales, vegetales y minerales. El ser humano intentó organizarlo todo, porque esto le daba sensación de control y Aristóteles en esta intención estuvo cerca de salirse con la suya, pero sí, los humanos tenemos una tendencia innata a organizar las cosas. Esta tendencia la solemos perder durante la adolescencia, nada está más desorganizado que la habitación de un joven (varón o fémina) de 15-17 años. (Está tan desorganizada que si alguien entra visualiza cómo es el caos… Para no pisar nada terminas jugando a la rayuela…)

El orden, la organización, los métodos… tienen una relación directa con la fase evolutiva de las culturas. Si pensamos en los países más evolucionados del planeta todos son medianamente organizados; Alemania, EEUU, Japón… Eso significa que ya superaron la adolescencia.

Con el humor sucede lo mismo. El humor es como los productos de alimentación en los supermercados, se puede organizar por categorías, de esta forma nos encontramos con humor negro, de fatal gusto, aunque reconozco que tiene su público como los bollos caseros industriales con extra de grasa.

El humor amarillo que procede de un programa japonés que consistía en conquistar un castillo pasando por una serie de pruebas en las que los concursantes se pegaban unos golpes tremendos. Este tipo de humor le sucede lo mismo que a los muebles de Ikea, que tienen su público. ¿Os imagináis a nuestros políticos participando en un programa de estos de humor amarillo?  Sin duda sería líder de audiencia, por terapéutico.

El humor verde, que no necesita presentación, es el tipo de humor más manoseado de todos (con perdón!), y cuenta con las sonrisas del público en general. Además casi nadie sabe porque se llama verde… ¿Sería porque cuando las ciudades eran pequeñitas se visitaba más el prado…?

No se ha localizado humor azul, porque el azul es etéreo e intelectual, lo relacionamos con el cielo y con estos componentes no sale ni una broma mala. Tampoco se conoce el humor rojo, es un color demasiado agresivo para hacer reír. Morado tiene connotaciones poco graciosas. Tampoco se utiliza la etiqueta naranja, aunque tendría algunas posibilidades, en España ya lo intentamos con naranjito. Sin embargo, si que hay humor blanco, también conocido como “humor de día” y hace unos años como “humor políticamente correcto” ahora poner en la misma frase esas dos palabras es una contradicción.

Siguiendo con el símil del supermercado, humor blanco es lo contrario a gama blanca, humor blanco son las bromas marca propia. El soporte para una broma blanca es el “uno mismo”, tipo: “ Hola, me llamo Eustaquio y sí… Aún les pregunto a mis padres el porqué”.

En España podríamos decir que el color del humor es marrón, consiste en darle caña al de al lado. Aquí siempre hemos tenido un “tonto del pueblo”, un “Lepe”, gente de mala vida, el vecino… Cualquier cosa para nosotros quedar impunes. Sí, tenemos una auto-imagen excelsa, impecable, aquí el error es un maldito error, está mal, prohibido, es vergonzoso, por esto no aprendemos apenas. En mi generación, en la que aún no había supermercados, no aprendíamos idiomas porque en las clases de francés nos “partiamos” los unos de los otros. Era divertidísimo, hasta que te tocaba a ti, y entonces era un marrón.

Creo que una gran medida social sería implantar el humor blanco en los colegios. Primero porque los niños tienen una tendencia natural a este tipo de humor y segundo porque haría una sociedad más autocrítica y con ganas de equivocarse y aprender, con iniciativas, más creativa, sin “marca blanca”. Que en lugar de creerse cualquier cuento fuésemos capaces de generarlos.

Los grupos sociales inventan su propio sistema de humor, incluso aquellos que pensamos que están más lejos de hacerlo, el personal de servicios funerarios, con clara tendencia al humor negro. Los presos de la carcel adictos al humor verde… ¿Y los políticos? Con estos tengo algunas dudas, creo que se los suministran empaquetados sus jefes de gabinete. Ese tipo de humor no suele ser blanco, suele ser irónico y satírico, y cuanto más divida mejor, porque ellos siguen pensando que aquella expresión napoleonica de “divide y vencerás” es cierta. Ellos son pequeños productores (apenas tienen sentido del humor) del “humor marrón”.

El humor es una gran alimento para el cuerpo y el alma, deberíamos ingerir mayores dosis, sobre todo en estos tiempos carentes de celebración. Seguramente, al igual que una buena dieta, también necesitaremos disfrutar de diferentes tipos de humor, procurando evitar los más tóxicos. Seguramente en los programas de salud del 2030 habrá dietas personalizadas de humor adaptadas por edad, clase social y peso. Y en las presentaciones de negocio, en lugar de pactar el número de diapositivas de power point por presentación se pactarán el número de bromas para conectar con la audiencia.

Desde el principio de los tiempos hemos intentado ordenar, clasificar, priorizar todo. El humor blanco puede ser un gran pegamento para que las partes no se separen del todo y tengamos paz y felicidad.

¿Se han encontrado fósiles de la risa?

Fósiles de la risa

Habrá pocas cosas más antiguas que la persuasión, es muy probable que sea anterior al lenguaje, incluso al gesto. A veces me da por pensar que los movimientos celulares, su resultado, qué células sobreviven y cuáles no, es fruto de un pequeño debate entre ellas, que suele ganar las que mejor química hagan o las que mejor física tengan. Desde esta perspectiva, los órganos vivos, los animales y por supuesto las personas estamos marcados por el principio de utilidad, disponemos de aquello que mejor nos ayuda a sobrevivir. Siguiendo con esta lógica podríamos decir que hay persuasión si hay utilidad.

Me imagino que la risa, como la persuasión, apareció al principio de los tiempos, que se trata de una expresión automática que surge cuando el cerebro se sorprende por algo que se escapa a lo que prevé que va suceder, que sorprende a su secuencia lógica. Igual que el primer fuego sería casual, provocado por una tormenta, y que luego el ser humano ha hecho una verdadera industria de ello, una industria que incluso le llevó a ocultarlo, y ahí aparecieron las cocinas de vitrocerámica. Me imagino que con el humor sucedió algo similar. Las primeras sonrisas las provocaría una caída, un comportamiento de apareamiento, cazar una buena pieza… Y sus efectos agradables y dopantes se quisieron manipular, igual que se hace en la industria, para tener esas sensaciones cuando se quiera, así empezó la comedia, concentrando aspectos que hacían reír uno detrás del otro.

El llanto y la risa son emociones básicas del ser humano normal (¡no os fiéis nunca de alguien que ni llora ni ríe, no es persona!). Podríamos decir que tienen la misma antigüedad, pero han tenido diferente suerte, le ha ido mucho mejor al llanto, ha habido mucho más, también es verdad que es muy importante para la supervivencia de la especie porque está relacionado con la comida (¡el que no llora no mama…!), con los peligros que atentan contra la integridad física y psicológica… Hay mucha más cultura del llanto que de la risa, esto se puede apreciar incluso en el lenguaje normal, por ejemplo, con el término “llorones”, su homólogo sería “reidores”, pero suena raro… ¿no?

¿Cómo afecta el llanto a la persuasión? Pues afecta, el llanto se puede utilizar para provocar una respuesta deseada, consciente o inconscientemente – en este segundo caso cuando el llanto es auténtico.

Otro dato a favor de que se utiliza más el llanto y el sufrimiento en general es que la producción de tragedias es considerablemente superior al número de comedias. Igual que el número de noticias negativas en los telediarios es infinitamente mayor que el de positivas, ¿es que no hay noticias positivas?, habrá muchas pero venden menos.

El llanto y la risa han estado mal vistos en los entornos profesionales,  quizá por ruidosos, quizá por primitivos, los entornos profesionales intentan ser eminentemente racionalistas, pero sobre todo porque son dos pulsiones liberadoras de energía, la terapia tiene mal encaje dentro de las empresas.

Desde el principio de los tiempos las personas nos hemos estado intentando convencer unos a otros, a lo largo de los siglos los métodos han cambiado, si bien de vez en cuando tenemos regresiones importantes, pero la intención y el deseo de convencer tiene una actualidad absoluta porque es una cualidad intrínseca del ser humano, si sus células y órganos internos están en un continuo proceso de persuasión, su interacción con el resto de los humanos (y no humanos) está basado en los mismos principios.

¿En qué consiste la persuasión? Consiste en causar en nuestro interlocutor una serie de sensaciones, impresiones, o emociones que le lleven a este a cambiar una idea, una actitud o una conducta.

¿Provocar sonrisas puede facilitar la persuasión? Por supuesto que sí, será una persuasión mucho más positiva que la provocada por el llanto. En las relaciones de pareja hacer reír al otro es tener más de medio camino hecho. ¿Qué efectos debería provocar el humor para utilizarlo de forma persuasiva? El primero es que provoque una sonrisa, sin embargo, hay efectos incluso tan importantes como este. Estos efectos les podríamos resumir en:

  • Que facilite que nos “acepten” como persona.
  • Qué sea auténtico, todo humor siempre está basado en verdad y dolor.
  • Que el soporte sobre el que se apoya sea el “uno mismo”, si lo apoyamos sobre tópicos dividiremos a nuestros interlocutores.
  • Que se utilice básicamente para conectar. El humor en comunicaciones de empresa debería ser como el condimento en las comidas, en pequeñas dosis es muy recomendable pero en grandes cantidades provoca saturación.

Como en la industria, también en la del ocio, en el entorno laboral, el humor hay que someterlo a un proceso de transformación para que pueda ser utilizado. En Human Profit Consulting elaboramos un método para producir humor “de día” hace ahora 12 años, con él hemos contribuido a que más de 500 directivos sean conscientes que para persuadir primero hay que conectar emocionalmente en positivo con el auditorio, y que una bonita manera de conectar es utilizar en el arranque una “broma blanca”.

Con respecto a la pregunta que da título a este texto, “¿Se han encontrado fósiles de la risa?” la respuesta es no. No hay una prueba material de sus orígenes porque la sonrisa pertenece a la categoría de lo espiritual, es la energía que nos ayuda a vivir, cuando no hay vida, aunque estemos vivos, desaparece y ningún material es capaz de inmortalizarla.