Marca personal y transferible (V)


El análisis de toda la información deberá definirnos un posicionamiento en el mapa emocional ¿por qué esto es tan importante? Porque las emociones determinan la aceptación o no de las personas, porque su influencia en las decisiones es muy elevada y nos informan sobre la susceptibilidad o no de ese colectivo a recibir determinados mensajes de la persona sobre la que estamos analizando su posicionamiento emocional.

Hasta aquí contaríamos con una información transcendental para diseñar nuestra marca personal, fundamentalmente si hemos sido capaces de haber escrito las respuestas a las preguntas que nos hemos ido haciendo. Sin embargo, nos falta la estrategia a través de la cual conseguirlo, los pasos a dar para que las expectativas se hagan realidad.

Es aconsejable que la estrategia tome como base las emociones qué queremos que los demás experimenten con nosotros en los momentos de interacción, será como la paleta de colores con la que vamos a pintar nuestro cuadro. Imaginemos que nuestra marca personal se define como “experto en…”, Pensando en la figura del experto, pensando en alguien que para nosotros es un “verdadero experto”, ¿qué sentimientos nos despierta? Es muy probable que nos despierte seguridad, sorpresa e ilusión. Estos sentimientos será la base de nuestra estrategia y van a definir nuestro guion de actuación, buscaremos situaciones de interacción que nos permitan jugar el rol del que sabe; conferencias, charlas, cursos, reuniones… en las que contaremos con un rol de presentador o de ponente. Transmitiremos información contrastada, solida, que no genere ninguna duda. Nuestros interlocutores experimentan seguridad, cuando a nosotros nos vean seguros y cuando les contamos por qué pasan las cosas.

No hablaremos como expertos de temas en los que no lo somos, aceptaremos que no sabemos de todo, ni a través de los canales que no tengan la vitola de “expertos”, hablar de física cuántica en Facebook no parece lo más adecuado. Ante el mismo foro no ofreceremos el mismo mensaje ni de la misma forma, aportar más, profundizar, ser siempre de utilidad.

Para sorprender hay que romper positivamente las expectativas de nuestros interlocutores, esto supone grandes dosis de preparación, primero porque hay que saber lo que los demás saben, en qué niveles están y segundo porque para que exista sorpresa deberemos ofrecer un conocimiento de mayor nivel y de una forma rápida y fácil, esto quiere decir que deberemos entrenar y ensayar como lo transmitimos, no es necesario ser mago, pero es una buena orientación.

Provocaremos ilusión cuando les facilitemos imaginar, cuando no les damos todo hecho, cuando les hacemos creer en sus posibilidades, cuando proyectamos todo hacia el futuro.

Continuará.

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